sábado, 22 de noviembre de 2014

Tarde de Reggae

Una tarde de reggae. Puede pasar en la ciudad. Un tiempo en el que vibramos con esa cadencia... Tranquila, animada y por un rato despreocupada.
En donde el clima es amigable y las horas pasan despacio. Una tarde de reggae, sin prisa. Donde la gente pasea, el mundo gira en armonía y de alguna forma que casi no podemos explicar, nuestras preocupaciones se fueron de vacaciones.
Son adorables esas tardes. Y cuando me sumerjo en ellas, quiero que esas tardes sean todas mis tardes.
Como surgen esas tardes? De que dependen? Quien sabe... Quizás solo de uno mismo.
Y vos... Como van tus tardes de reggae?



martes, 19 de agosto de 2014

Why we fight

Come to war. Ride the black unicorn against the unknown.
Fight. Fight despite the certainty of death.
Fight until nothing of you may remain

Stay. Don't you dare... Stay! Leaving is perishing. 
And winning is nothing but dying mighty on your feet.
Behold... Face the eternal night. The everlasting battlefield.
Rise your light through the darkness!
Never give up. Never surrender. 
Fight! Untill nothing of you may remain...

domingo, 3 de agosto de 2014

La muerte al lado (parte 1)


Se escucha un compás de jazz a lo lejos. Con las nubes de la tarde tomo despacio mi café, y esa combinación de primavera y música lejana en algún rincón de Buenos Aires hubiera dado a la jornada una amena sencillez.

Pero la muerte está sentada a la mesa de al lado. En realidad siempre lo está, y siempre tomando el mismo té. Apenas mirándome de reojo, distraída pero presente. Nunca me miró a los ojos, por suerte. Confieso que la primera vez que la vi me dio miedo, mucho miedo. Ahora ya ni le presto atención... miento, algunas veces sí, como hoy. Hoy la miro... Esta tan lejos... tan cerca. 

Aprendí a comunicarme, o al menos a escucharla. Si le presto la suficiente atención a veces me habla. 

No crean que su apariencia es la de un esqueleto con una túnica negra, no. Ella viste de negro, claro está, pero tiene mi exacto mismo rostro, aunque calmo e inexpresivo. Todo lo ve, todo lo sabe. Cuando la veo, me veo a mi mismo. Cuando le presto atención, el mundo entero me resulta distinto, raro.

Recién sin inmutarse me preguntó: "Que es lo importante?". Claro que ella no esperaba una respuesta (de hecho estoy seguro que no ha de esperar nada de mí). En cualquier caso no se puede dialogar con la muerte, pero como dije antes, sí escucharla. Créanme que cuando la muerte te pregunta sobre que es lo importante en la vida, todas las certezas se vuelven muy frágiles.

Las primeras respuestas que ensayé no me convencieron: familia, logros profesionales, amistad... No. El día que la muerte me mire a los ojos, el día que tome mi mano, que importará lo que quede? Qué importará si tuve un hijo o tuve ocho? Si hay cien que me lloran o me voy solo y desconocido? Qué importarán mis títulos, mis casas, mis legados? Podrán importarle a los que se quedan por un ratito más, pero no a mí. No hay ética en el otro lado, ni memoria, ni nada de lo que damos por sentado aquí. Del otro lado no hay humanidad, pretender aplicarla es a lo menos ingenuo. Hay algo que es seguro con la muerte: cuando ella me lleve, dejaré de ser humano. Por qué me empecino entonces en pensar en ella como tal?

Mientras giro alrededor de todo esto, asoma un rayo de sol entre los árboles y la Muerte vuelve a preguntarme.... "Que es lo importante?"




domingo, 4 de mayo de 2014

Resignificar

Volver a encontrar significado... Un nuevo significado.

Acaso no vamos por la vida buscando y encontrando el significado de las cosas permanentemente? A medida que caminamos, tratamos de entender las personas, los conceptos, las historias y la situaciones con las que nos vamos topando, procurando no sólo comprenderlas (en cuanto a lo consciente) sino también les vamos asignando significado que de una forma u otra nos moldea (y esto ya de forma mucho más inconsciente).

En el significado de las cosas nos vamos definiendo,  establecemos nuestra posición en relación al mundo. Para bien y para mal vamos estableciendo como somos, que queremos y adonde vamos. Y a veces no tenemos idea de todo esto. Sólo sucede.

Sin embargo, a medida que ejercitamos y mejoramos nuestra comprensión, es casi un deber en el camino del auto conocimiento resignificar. Volver a poner bajo la lupa el significado que le dimos a las mismas cosas. Revisar los conceptos, nuestros padres, nuestras relaciones. Hacer un repaso de nuestra propia historia y del significado que le dimos, no como un cronista sino como un revisionista.

Resignificar es dar un significado distinto a eso que ya conocimos y sentenciamos de una determinada manera. Volver sobre los símbolos para encontrar en ellos otros mensajes que antes no vimos.

Resignificar las cosas es en definitiva resignificarse uno, cambiar, evolucionar. Elevar la comprensión que tenemos sobre nosotros mismos y así, de a poco y muy despacio, sutil y continuamente, transformar el plomo en oro.

Ora et labora


miércoles, 16 de abril de 2014

Samba



Hay una cadencia en este silencio... Podría escuchar la eterna melodía de las cosas, las circunstancias.
Si sólo prestara atención, podría sentir los ritmos que han definido mi ser desde que llegué al mundo. Todos los tenemos. Distintos en cada uno, como la propia historia.

Han observado que son los mismos ritmos que se repiten? El mismo patrón, en diferentes tonos, con distintos acentos, pero el mismo patrón.

Cada uno tiene una melodía... Cuyas notas se repiten... Distintas pero iguales.

Escuchen... Escuchen su propia historia.... Ahí en el fondo está la cadencia. Sutil, perenne. El mismo ritmo que permanece silencioso de fondo, y se repite, en cada historia.

Esa cadencia suele ser casi imperceptible y en algunos casos hasta llevarte a la locura.

Escucharla... La salvación está en escucharla. Cuando deja de ser imperceptible, cuando la cadencia se siente en el cuerpo, los ojos pueden abrirse y nada entonces será igual.

Cierta sutil estructura, apenas visible compone todas nuestras historias. Nuestro pasado es en el fondo, la repetición solapada de un esquema, de las notas de nuestra propia melodía. Un ritmo que pasa desapercibido pero existe. Una cadencia eterna.

Todo el universo se reconfigura si logramos cambiar la música... Que desafío!