lunes, 3 de abril de 2017

No te conocía cuando empecé

A decir verdad, no me conocía a mí mismo tampoco.

Hoy no cambió mucho eso, pero al menos después de un tiempo conmigo y prestar atención, voy sacandome la ficha un poco.

En verdad podemos empezar las veces que queramos, total... el juego siempre terminará de la misma forma.

Muy en el fondo, si filtramos el ruido y prestamos atención, se puede escuchar un llamado. Quizas se disfraza de memoria, pero es más que eso. Es muy posible que sea un recuerdo: algo así como una foto grabada que emociona. Una imagen que tiene vida.

Seguramente su mensaje es incómodo pero solo es el grito desesperado de nuestra verdad, que insiste en salir y en finalmente... Empezar.



sábado, 24 de diciembre de 2016

Impulso



Cabe la posibilidad que la única verdad sea el impulso.
Quizás teñimos de razón nuestra desobediencia a nosotros mismos.
Hay una calle atrás del volante. Cada metro recorrido deja atrás historias que pasan a los costados que nunca serán conocidas.
Algún criminal se empecinó en enseñarnos que los impulsos había que controlarlos, pero no nos dimos cuenta que terminamos domesticándolos.  Y así nos matamos en defensa propia.
La razón se volvió nuestra defensa autoflagelante. Un crimen que nos sumerge en un cierto bucolismo urbano, cuya pena es su propio éxito.
Desafortunadamente mis impulsos rara vez son ermitaños… suelen dibujar a alguien al principio, durante o al final. Y en este mundo colectivo, controlado, los impulsos compartidos son una rara especie de milagro.
La calle se hace corta pero doy una vuelta más. Esta bueno jugar a encontrarme en esas historias que permanecen encriptadas… Solo es un juego.
Yo sé que a veces los impulsos se equivocan. He chocado un par de esas veces. Pero el error, en todo caso, está en los resultados, mas no en los motivos. Los motivos son perfectos. El problema es el tiempo.
No quisiera perderme.
A la derecha unas letras me hablan. Mientras tanto en Buenos Aires, una nueva hora comienza.


domingo, 30 de noviembre de 2014

Apuntes sobre la Libertad (parte 1)





"La libertad no es una filosofía y ni siquiera es una idea: es un movimiento de la conciencia que nos lleva, en ciertos momentos, a pronunciar dos monosílabos: Si o No. En su brevedad instantánea, como a la luz de un relámpago, se dibuja el signo contradictorio de la naturaleza humana" (Octavio Paz).


El reconocimiento de nuestra libertad nos lleva a un gran desafío: la asunción de nuestra responsabilidad sobre el propio destino. A nadie podemos echarle la culpa del fracaso, pero tampoco podemos desligarnos del mérito del éxito. 


El reconocimiento de nuestra libertad solo es posible en el reconocimiento de nuestra comunidad y de lo dependientes que somos de ella. Y es ahí, entre la comunidad y la libertad donde se encuentra la ética. En la clase de mirada que tenemos sobre el otro y la mirada que tenemos de uno mismo es donde construimos los valores que nos sostienen en nuestra vida.


¿Somos más libres cuanto más impunes son nuestras acciones en relación a nuestro entorno (nuestro hábitat y nuestro prójimo)? No, puesto que tal impunidad no existe. Toda acción tiene una reacción, toda causa una consecuencia. 


No es posible pensar una comunidad en la que algunos puedan ser dueños de la libertad de otros. Tal comunidad no existe en la naturaleza y está destinada a perecer. La libertad se alza en última instancia como la permanente posibilidad de decisión: Si o no, aceptar o resistir, luchar o someterse, intentar o resignarse, aventura o confort y un sinfín de etcéteras.


¿Cuando entonces, somos libres? Siempre! en la medida que tomemos conciencia de ello. De comprender que la elección siempre es nuestra. Como le enseña Savater a su hijo Amador, no podemos elegir las circunstancias que nos pasan, pero si podemos elegir que hacer con ellas. Y con esto, salvo casos extremos, la culpa deja de ser del otro, deja de estar afuera. 

El manto de la responsabilidad de nuestro propio destino, invariablemente nos cubre.  


sábado, 22 de noviembre de 2014

Tarde de Reggae

Una tarde de reggae. Puede pasar en la ciudad. Un tiempo en el que vibramos con esa cadencia... Tranquila, animada y por un rato despreocupada.
En donde el clima es amigable y las horas pasan despacio. Una tarde de reggae, sin prisa. Donde la gente pasea, el mundo gira en armonía y de alguna forma que casi no podemos explicar, nuestras preocupaciones se fueron de vacaciones.
Son adorables esas tardes. Y cuando me sumerjo en ellas, quiero que esas tardes sean todas mis tardes.
Como surgen esas tardes? De que dependen? Quien sabe... Quizás solo de uno mismo.
Y vos... Como van tus tardes de reggae?



martes, 19 de agosto de 2014

Why we fight

Come to war. Ride the black unicorn against the unknown.
Fight. Fight despite the certainty of death.
Fight until nothing of you may remain

Stay. Don't you dare... Stay! Leaving is perishing. 
And winning is nothing but dying mighty on your feet.
Behold... Face the eternal night. The everlasting battlefield.
Rise your light through the darkness!
Never give up. Never surrender. 
Fight! Untill nothing of you may remain...